
Al entrar en el movimiento, que es el cuerpo en el espacio y sus múltiples resonancias, he aprendido que en él hay una capacidad infinita para detallar, cuestionar y reinventar lo conocido. Allí he notado que todo lo puesto en este mundo es fragmentable y devorable, y que ninguna verdad es suficiente, no para mí.
Soy Andrea Chico Serbal y como artista escénica feminista con conocimientos en sociología mis intereses de investigación, creación y ejecución van de la mano con la idea de transformación; transformación del propio cuerpo y la propia persona, transformación del espacio y del tiempo, transformación de los otros y del mundo. Mis principales herramientas de investigación son la danza improvisación, la acción que no es representación, y la imagen y el texto poéticos. A través de estas indago en lugares creativos desde preguntas fundamentales para mí: ¿Cómo funciona el mundo que habitamos? ¿Por qué funciona de estas formas? y ¿Cómo puede ser este diferente?
Desde la danza improvisación, explorar las posibilidades múltiples del cuerpo en movimiento me permite encontrar sus normas y márgenes para, a partir de allí, establecer lugares posibles de subversión. La acción que no es representación la empleo como artefacto capaz de cuestionar lo que hay, lo que sucede; me cautiva indagar sobre los límites de lo real y cómo estos se transmutan en la vida y en la escena. La imagen y el texto poéticos son mis principales lugares de construcción dramatúrgica; a partir de estos rastreo la belleza y sus fronteras hallando respuestas varias a mis inquietudes por el qué decir, cómo decir y para qué. Me aferro a la creación escénica y escrita como lugares interrelacionados en los cuales las vidas de las mujeres pueden ser resignificadas y concebidas desde nuevos horizontes.
Hago la escena al igual que hago la vida, siempre preguntando, y mi intención no es otra que desbalancear lo suficiente a quien me observa como para que, en dicha oscilación, surjan más y más preguntas. Mi foco como creadora son las mujeres, porque nací siendo una y hace ya un buen tiempo vislumbré que mi plenitud es al lado de ellas, nosotras. Mi foco como ejecutante es la transformación porque nada de lo ya dicho me satisface y creo en la inventiva como una disposición inagotable.
Al entrar en el movimiento he aprendido que en él hay una capacidad infinita para crear nuevas posibilidades de habitar nuestros cuerpos y nuestras vidas, nuevas posibilidades de relacionarnos y, por lo tanto, vastas probabilidades de crear nuevos mundos.
