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También es posible mencionar la relación con nosotras como un lugar esencial. Qué más da, si venimos de mundos donde nos han dicho que a los demás siempre hay que alabar, mientras a nosotras bien al lado nos debemos dejar.

Nunca más, nunca más, sin nosotras nunca más. Solo hace falta agregar que, para los demás, este es nuestro pecado principal. Gracias a las diosas a ellos no les creemos más.
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